Este cuarto volumen recoge venticuatro nuevas obras inéditas localizadas en el Archivo del Padre Tena de la Biblioteca Musical de Compositores Valencianos perteneciente al Ayuntamiento de Valencia escritas entre los años 1922 y 1951.
Escritas con gracia y gran conocimiento del instrumento, la mayoría son piezas breves, miniaturas exquisitas (valses, mazurkas, tangos..) impregnadas del estilo romántico y con grandes dosis de inspiración en las fuentes populares.
Portada y contraportada del álbum Estanislao Marco, Volúmen 4


Contenido del booklet de Estanislao Marco. Volumen 4
La Vall d’Uixó (Castellón), 17-V-1873; Valencia, 22-VI-1954
Estanislao Marco es una de la figuras más desconocidas en la historia de la guitara, siendo fundamental su papel como nexo de unión entre Tárrega y la generación de guitarristas nacidos en las primeras décadas del siglo XX.
La vida profesional de Estanislao no fue fácil en sus inicios. De origen muy humilde, a los cinco años se trasladó con su familia a Valencia, donde comenzó sus actuaciones como músico ambulante por las calles y plazas de la ciudad. Su padre, Manuel Marco, era guitarrista aficionado y le enseñó las primera nociones del instrumento. Las lecciones de solfeo las recibió de su hermano Manuel, que asistía a la academia de música del maestro Penella, realizando grandes progresos en poco tiempo. Conoció a Tomás Rico, empresario del Teatro Principal de Valencia, quién le autorizó la entrada libre por la puerta del escenario que daba al foso donde se reunían los músicos de la orquesta durante el entreacto. Allí, con apenas ocho años, se inició en el aprendizaje de la interpretación y técnica musical. Tuvo ocasión de escuchar en directo y relacionarse con grandes figuras de la época, como Tárrega, que actuó en noviembre de 1880, el violinista Pablo ´Sarasate, la soprano madrileña Adelina Patti, el tenor Francisco Viñas, Anton Rubistein…
En muchas ocasiones actuó con su hermano para algunas compañías de teatro, ópera y zarzuela. En 1887 fueron los encargados de organizar una rondalla de guitarras, laúdes y bandurrias con músicos ciegos para la ejecución del pasacalle y la jota final del primer acto en el estreno de la zarzuela de Ruperto Chapí «La Bruja», en el Teatro Principal de Valencia y en «La Dolores» del maestreo Tomás Bretón.

Su carrera concertística se desarrolló junto a sus hermanos formando el célebre cuarteto El Turia. Lo componían: Manuel, bandurria; Teresa, laúd lira; Magenia, bandurria lira y Estanislao, guitarra. Más tarde se convirtió en quinteto, con la entrada de Emilio al piano. Recorrieron toda España y su fama y éxitos transpasaron nuestras frontera, actuando en Francia, Portugal y Argelia. Fueron considerados los mejores de su época, realizando más de mil conciertos entre 1889 y 1907. Tenían un repertorio de más de 400 obras tocadas de memoria. En una crítica de El Mercantil Valenciano Periódico de la ciudad), del 2 de marzo de 1893 se lee: «Diríase cuando se le oye que una misma fuerza les impele, como si fuesen piezas de un mecanismo perfecto y bien equilibrado, al que hay que agregar el alma, cuyas manifestaciones de revelan por medio de matices exquisitos y gradaciones de sonoridad que causa embeleso en el ánimo del auditorio».
En sus largas temporadas en Madrid, llegaron a actuar en diferentes ocasiones en el Palacio Real ante SS.MM. Doña María Cristina, Reina Regente, la infanta Doña Isabel, Don Alfonso XIII, miembros de la nobleza y cuerpo diplomático. Estanislao lo relata así en sus memorias: «Actuamos durante dos meses en el teatro Alhambra y a continuación, por mediación del director de orquesta valenciano Vicente Lleó, fuimos contratados para actuar en el Nuevo Teatro situado en la calle de Capellades. Allí conocimos a los hermanos Quintero. Cierto día, después de la comida, recibimos la visita de un alto empleado de Palacio, quien por encargo de Su Alteza la Infanta Doña Isabel nos encarecía el que nos entrevistásemos con el Mayordomo Mayor de Palacio, señor Duque de Sotomayor, con el fin de cumplimentar los deseos de Su Majestad y demás personas de la Familia Real de oír al Cuarteto El Turia en concierto privado, por estar la Corte de luto. Se convino en celebrar dicho concierto a las nueve y media de la noche en la fecha prefijada. Conviene advertir que nuestra actuación en el teatro era alrededor de las once de la noche. Con la exactitud de las cosas del Palacio, a las nueve y media en punto comenzaba nuestro concierto ante las personas Reales a excepción de la Infanta Doña Isabel, que tomó asiento a mi lado. No ejecutamos un programa determinadao, pues contando con un extensísimo repertorio y poseyendo S. M. la Reina una vasta cultura musical, cabe decir que ejecutamos las obras que nos iba pidiendo o indicando. Al dar las once sin notar hastío ni cansancio en los oyentes le recordé a mi hermano lo avanzado de la hora y nuestro compromiso del teatro y dirigiéndose a la Reina le anunció nuestra retirada, a lo que contestó ésta algo sorprendida ¿Tan pronto?
Cuando en 1907 se disuelve el Quinteto El Turia, Estanislao Marco se retira del mundo concertístico para dedicarse a la composición y a la docencia privada, fundando y dirigiendo la Rondalla Valenciana del Centro Instructivo Musical de Benimaclet y la Rondalla Segarra de Vall d’Uixó, en la que permaneció de 1943 a 1953.
Entre sus alumnos destacan el valenciano Patricio Galindo, miembro fundador de la sociedad «Amigos de la Guitarra», gran compositor y autor de numerosas obras didácticas, y el universal maestro murciano Narciso Yepes, que recibió sus enseñanzas en 1940 cuando contaba trece años de edad.

En el disco Músicas de España y América (Zafiro, 1989) se puede leer el siguiente comentario suyo: «Estanislao Marco fue uno de los discípulos predilectos de Tárrrega. Yo tuve la suerte de estudiar con él. La escuela de Tárrega se bifurcó en dos, los que tocaban con las yemas de los dedos y los que se dejaban crecer las uñas. Al primer grupo pertenecían: Estanislao Marco, Josefina Robledo, Salvador García y Emilio Pujol. Al segundo: Miguel Llobet y Joaquín García de la Rosa, con quién también tuve la suerte de estudiar. Él era un anciano y yo un niño de trece años, pero recuerdo aquel contacto como un milagro de mi existencia. Hablamos los dos como si tuviéramos la misma edad. No recuerdo quén se acercaba a quién, pero estoy seguro de que en ese misterio estaba la clave de la corriente que se establece entre discípulo y maesto y por la que pasaban no solo conocimiento y experiencias sino un amor. Esta Guajira es la primera obra que un compositor escribió para mí y yo deso acabar el disco con ella para rendir homenaje al hombre que depositó su confianza en mí cuando yo era apenas un adolescente. Espero ho haber defraudado la suya ni la de ninguno de los que se brindaron a enseñarme lo mejor de ellos mismos.»

Sus composiciones para guitarra se insertan en la estética de la música de salón. Escritas con gracia y gran conocimiento del instrumento, la mayoría son piezas breves, miniaturas exquisitas (valses, mazurkas, tangos…) impregnadas del estilo romántico y con grandes dosis de inspiración en las fuentes populares. Música ligera y agradable que logra la inmediata comunicación con el público. Adaptó el folklore de algunas regiones españolas como queda reflejado en la Gran Jota Aragonesa, Malagueñas, Granadinas, Danzas valencianas…
Su catálogo supera el centenar de obras originales para guitarra, además de una caudalosa lista de transcripciones para rondalla de los grandes maestros. Como obras didácticas tiene un método de guitarra, un método para laúd y varios cuadernos de estudios técnicos progesivos.
Este tercer volumen recoge veintiuna nuevas obras inéditas localizadas en el Archivo del Padre Tena de la Bibilioteca Musical de Compositores Valencianos perteneciente al Ayuntamiento de Valencia, escritas entre los años 1935 y 1953.
Créditos:
Grabación realizada en noviembre de 2014 en Little Canyon Estudios/Neoduction, S.L. (Burjassot – Valencia)
Producción ejecutiva: Fernando Jericó
Producción artística: Jorge Orozco y Fernando Jericó
Técnicos de sonido: Fernando Brunet y Luis Martínez
Masterización: Luis Martínez
Diseño gráfico, maquetación y arte final: Enrique Villalba
Guitarras utilizadas: “La Búho” de Franz Butcher, 2004 y “La Leona”, de Carlos Juan Busquiet (Temas 2, 5 y 9)
