Guitarrista y psicólogo pionero en el tratamiento del miedo escénico

Control del miedo escénico

Ene 26, 2026

El motivo que me ha conducido a tratar el tema del miedo escénico en los músicos ha sido básicamente mi doble formación profesional como psicólogo y profesor de guitarra, en un intento de acercar al campo musical los conocimientos que la psicología nos brinda para adaptarlos a los problemas concretos que los alumnos, profesores y concertistas vienen demandando desde siempre. Es posible crear un puente de unión entre las dos disciplinas y conseguir un intercambio rico de información donde la música y sus profesionales se conviertan en un área aplicada de intervención desde la psicología, tanto en la prevención como en el tratamiento de los diferentes problemas de ansiedad que pueden surgir a lo largo de una carrera.

A continuación, expondré algunos términos y conceptos generales del miedo escénico y las técnicas más utilizadas para su control, sobre todo aquellas que son especialmente útiles al músico para afrontar la ansiedad de ejecución.

Imagen de un concertista de guitarra

Definición

El miedo es una emoción que se pone en funcionamiento cuando percibimos un peligro y resulta altamente adaptativa en situaciones apropiadas porque nos ayuda a prevenir y solucionar posibles amenazas. Es un legado evolutivo vital para la supervivencia ya que nos alerta para actuar con cuidado, poniéndonos a punto para la acción rápida.

Se manifiesta en tres clases o niveles de respuesta:

Fisiológico: Son las respuestas físicas automáticas, como el pulso acelerado, sudoración excesiva, temblores, respiración alterada, nudo en el estómago, tensión muscular, boca seca, urgencias de W.C…

Conductual: Son las respuestas conductuales visibles, como la rigidez en los miembros y el rostro, movimientos y contracciones musculares alteradas, evitaciones, enfrentamientos, huida…

Subjetivo: Son los pensamientos, valores, ideas y sentimientos que experimentamos en una situación concreta.

Estos tres niveles o clases de respuesta se encuentran íntimamente ligados formando una unidad integral, de manera que cualquier cambio observado en una de ellas repercute en las otras y viceversa.

El miedo escénico-musical podría definirse como la reacción de ansiedad que el músico tiene delante de una actuación específica, ante un público determinado, interpretando un fragmento musical o todo un concierto. Es una experiencia generalizada entre los músicos que han de enfrentarse a un público oyente y puede variar en intensidad, frecuencia y duración, dependiendo de la situación, tipo de personalidad y experiencia del intérprete. El grado de control y seguridad que tengamos sobre nuestra conducta influirá directamente sobre el rendimiento y calidad de la ejecución. Podemos experimentar la ansiedad desde una simple sensación de malestar o excitación hasta un verdadero ataque de pánico.

En la clase de Técnicas del miedo escénico, impartida por Jorge Orozco.
Jorge Orozco durante una clase para el aprendizaje de técnicas para la superación del miedo escénico

En los casos más graves, cuando el miedo escénico es intenso y persistente, se suele evitar cualquier ocasión de actuar y hasta pensar en la mera posibilidad de hacerlo. En estos casos el miedo se convierte en un trastorno importante para el desarrollo musical del instrumentista. Las personas que lo padecen también se suelen caracterizar por la hipersensibilidad ante la crítica, baja autoestima, evaluaciones negativas de uno mismo y sentimientos de inferioridad. Si el miedo persiste durante un periodo de tiempo largo producirá fatiga, dificultades para dormir, insomnio, pesadillas, pérdida del apetito, facilidad para sobresaltarse, agresividad, etc…

Parece un paisaje desolador, pero afortunadamente existen técnicas de psicología específicas para tratar y solucionar las respuestas de ansiedad según sus características. Con su práctica se consigue modificar y controlar la conducta deseada.

Técnicas:

Relajación progresiva

Su creador, Edmond Jacobson, médico de Chicago, público en 1938 el libro Relajación progresiva, en el cual describía su técnica de relajación muscular profunda. Esta técnica se basa en la premisa que la ansiedad que experimenta una persona se traduce en pensamientos y actos que comportan tensión muscular, y haciendo desaparecer la tensión desaparece también la ansiedad. La relajación muscular la vio como la oposición muscular a la tensión y por consiguiente el tratamiento lógico para las personas tensas o ansiosas. En sus investigaciones descubrió que tensando y relajando sistemáticamente diversos grupos de músculos y aprendiendo a atender y discriminar las sensaciones resultantes de la tensión y la relajación, una persona puede eliminar casi completamente las contracciones musculares y experimentar una sensación de relajación profunda.

El uso de la relajación produce efectos fisiológicos beneficiosos y reduce la frecuencia del pulso y la presión sanguínea, la transpiración y la frecuencia respiratoria. Consigue excelentes resultados en el tratamiento de la tensión muscular, insomnio, la depresión, los espasmos musculares, dolor de cuello y espalda, hipertensión y por descontado la ansiedad. Además, tener una respuesta de relajación sirve para ayudar a los músicos a hacer frente a las situaciones estresantes de una forma más efectiva a nivel operante, incrementando el éxito de futuras actuaciones y reduciendo las evitaciones.

Gran parte de su popularidad y vigencia se debe a el importante papel que se le asignó en la terapia de conducta por la sencillez de aplicación y por la alta efectividad en el tratamiento de la ansiedad. Los objetivos más apropiados para el entrenamiento en relajación son las respuestas molestas de alto nivel de tensión que interfieren en la ejecución de otra conducta.

Edmund Jacobson. La relajación progresiva

Desensibilización sistemática (DS)

La desensibilización sistemática se desarrolló en la década de los 50 por el terapeuta conductual Joseph Wolpe a partir de sus investigaciones sobre el contracondicionamiento de respuestas de temor en 1948. Sus trabajos con gatos demostró que una reacción de miedo condicionada podía ser eliminada por la evocación de una respuesta incompatible mientras se presentaba gradualmente el estímulo temido. Esta respuesta incompatible la encontró en la relajación, ya que conocía los trabajos de Edmund Jacobson en relajación progresiva para inhibir niveles de ansiedad altos. Wolpe aplico la relajación en situaciones de la vida real con niveles progresivos de estrés en un programa específico, situacional y estructurado de recondicionamiento.

Jospeh Wolpe, terapeuta conductual

Posteriormente descubrió que las escenas imaginadas eran más fáciles de estructurar, evocaban niveles de ansiedad casi idénticos y producían resultados transferibles a situaciones de la vida real. De esta manera los pacientes aprenden a relajarse en las escenas imaginadas y es posible prepararse para la posterior relajación ante situaciones reales, como realizar un concierto, examinarse, etc.

Los dos principios fundamentales de la DS son:
1º Una emoción contrarresta otra emoción.
2º Es posible habituarse a las situaciones amenazantes.

La DS es un tratamiento efectivo para combatir fobias clásicas, miedos crónicos y reacciones de ansiedad interpersonal. Está especialmente indicada para inhibir ansiedades activadas por estímulos que no tienen una respuesta manifiesta apropiada. Su objetivo es volver a enseñar a responder sin miedo.

La DS requiere tres condiciones:
1º Saber relajarse mediante la técnica de relajación progresiva.
2º Creación de una serie gradual de situaciones de práctica que producen ansiedad a la cual la llamaremos . . jerarquía. Las situaciones pueden practicarse en la imaginación (DS en la imaginación) o en la realidad (DS en . . la realidad).
3º Recorrer las situaciones graduadas relajándose en cada una y dominándola antes de pasar a la siguiente.

Con la DS en la imaginación se puede elicitar el miedo a voluntad, sin esperar a que ocurra. Permite prepararse con tiempo para algo que se acerca, imaginar situaciones con toda exactitud y tal como deseamos.

Terapias cognitivas

En el tratamiento de la ansiedad de ejecución o del miedo escénico se ha de tener en cuenta que los factores cognitivos, es decir, las creencias, actitudes y procesos de pensamiento son los responsables de las conductas problemáticas. Detrás de toda conducta hay un pensamiento y depende de la clase de pensamiento que tengamos así nos sentiremos. Pensamientos negativos darán como resultado emociones negativas, y viceversa, pensamientos positivos darán conductas positivas.

Los métodos cognitivos intentan primero cambiar los patrones de pensamiento y trazar de esa forma la vía hacia el cambio en la conducta. Recordemos que la exposición se basa en el enfrentamiento directo con los estímulos ansiógenos hasta que aparece la habituación conductual, cognitiva y fisiológica, y por el contrario, las terapias cognitivas se proponen cambiar patrones de pensamiento y creencias falsas esperando que eso produzca el cambio comportamental. De todas maneras, la mayor parte de los métodos cognitivos contienen componentes de exposición ya que se recomienda a los sujetos la práctica de maniobras cognitivas delante de estímulos evocadores de miedo, de forma que estas prácticas se convierten rápidamente en instrumentos de ayuda a la exposición.

Una de las principales terapias cognitivas es la terapia racional-emotiva, desarrollada por psicólogo Albert Ellis, presentada por primera vez en 1961 en el libro titulado Guía para una vida racional en colaboración con Harper. La teoría principal de Ellis es que las emociones no tienen nada que ver en los acontecimientos reales ya que entre el hecho y la emoción hace de mediador nuestra apreciación mental real o irreal de aquello. Se basa en la hipótesis que los trastornos psicológicos surgen del pensamiento irracional y una vez el paciente acepta que existe una relación estrecha entre lo que se piensa y lo que se siente, pueden modificarse beneficiosamente las reacciones emocionales a ciertas circunstancias alterando los pensamientos que los han seguido de forma automática en el pasado.

Las terapias cognitivas incorporan las siguientes hipótesis:
– Toda conducta humana está intervenida por la cognición.
– Los trastornos emocionales se producen por distorsiones o déficits cognitivos.
– La psicoterapia permite al individuo comprender y rectificar modelos distorsionados de pensamiento y de apreciación.

Albert Ellis, psicólogo

Espero que esta información aporte un poco de esperanza a los músicos que padecen ansiedad y necesitan saber no solamente qué hacer sino cómo realizarlo. Las técnicas comentadas son herramientas muy útiles y de fácil aplicación que pueden conseguir solucionar de manera efectiva los problemas que surgen al recorrer el largo y fascinante camino de los intérpretes.

Jorge Orozco
Concertista y psicólogo

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